Café de la Plaza: un clásico de la capital riojana

A mediados de los ’90 abre sus puertas este tradicional café, ubicado en la esquina de Av. Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, que a través de los años se ha convertido en un clásico para los riojanos. En principio atrayendo al público con sus propuestas en pastelería, con tortas que interesaban a las comensales de aquel entonces y evocando un poco el ambiente de una casa de té más que a un café o confitería.

Hoy en día se volvió más una confitería tradicional, ofreciendo los clásicos del rubro como café con leche, licuado, criollos y medialunas o un tostado, éstos últimos muy buenos en comparación a otros cafés de la ciudad cabe destacar. Todo esto sin carta física, dato a considerar a los que prefieren ver para elegir y si nunca fuiste. 

Un dato a considerar y que le juega un poco en contra es que no cuenta con muchas opciones para personas con dietas especiales, como versiones vegetarianas de las bebidas o comidas aptas para quienes tienen celiaquía, por ello si este es tu caso de entrada no te recomiendo esta opción ya que es preferible no limitarse. Otro dato respecto al menú que ofrece es que no cuenta con productos más llamativos como donas gourmet o capuchinos saborizados, o los novedosos cafés fríos así que no esperes eso por el momento, veremos si en un futuro nos sorprende con algo como esto.

Enfocándonos precisamente en la bebida café como tal, si se pide un expreso, la “presentación por excelencia” del café, tiene un sabor duro (como le llaman en el ámbito del café) o que es más amargo del usual, posiblemente debido a un tueste más oscuro del necesario y que lo convierte en una mejor opción para un “latte”; presenta una buena acidez que a su vez nos da una de las pautas para un buen café, aunque en este caso con un dulzor puro casi imperceptible al igual que el cuerpo en este caso. No pude dar con la variedad en especifico con la que trabajan así que tampoco supe qué esperar del expreso en esta ocasión y tampoco se distinguían notas cítricas o frutales fuera del tostado intenso que contenía su sabor y aroma.

¿Mi recomendación de qué pedir? Un café con leche y medialunas si vas sin compañía o con un tostado para compartir en caso de ir con alguien. Para los no amantes del café, un licuado es la mejor opción sin dudarlo por su presentación de un vaso y una jarrita, que hasta donde sé en una medida mayor que la que usualmente traen los licuados.

En cuanto al ambiente que ofrece este local, es amigable y tranquilo, bueno para una reunión de trabajo por la mañana o una salida familiar; no tiene música fuerte y normalmente las personas cuando asisten no son ruidosas. ¿Y el plus? Cuenta como opción para ver un partido de fútbol. 

En resumen, clásico y tradicional son las mejores palabras para describir a el Café de la Plaza. Un imperdible si buscas un desayuno o merienda simple de toda la vida y tranquila, con una atención muy amena.

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