El teletrabajo: pros y contras desde una mirada legal

Cuando tratamos un tema tan sensible y controversial, como lo es una nueva modalidad de trabajo que vino para quedarse. Y es que el Teletrabajo, si bien hace una veintena de años que se produce de manera, diríamos informal, hoy está reglamentándose conforme las nuevas vicisitudes que la Pandemia de COVID-19
Este mal de características bélicas, una guerra invisible que puso en jaque a la mayor parte de nuestro plantea, que nos deja cosas nefastamente malas, pero también, salvando las diferencias entre lo bueno y lo malo, nos deja cosas buenas y que debemos aprehender de manera que nos quede para siempre, como buenas prácticas, costumbres y modismos, tales como el uso del barbijo, la limpieza constante de manos y superficies que tocamos a diario, el distanciamiento social, como una suerte de respeto hacia el prójimo y de no invadir el espacio ocupado por otra persona, entre otras cosas más.

Pero a la hora de lo que me toca hablar y desarrollar en esta columna digital, es una apreciación de la cultura del Trabajo, tanto para la faz pública como privada. Y hago esta diferenciación, ya que la Ley Nac. 27.555, si bien de alcance nacional, lo que hace es reformar una serie de artículos de la Ley de Contrato de Trabajo, que se rige exclusivamente para la parte Privada, excluyendo el Empleado Público, sea éste Nacional, Provincial o Municipal.

Pero es un comienzo y muy bueno si se trata de empoderar a la clase obrera. Veamos algunos aspectos esenciales a saber: “se define como contrato de teletrabajo aquel por el cual se realizan actos, ejecutan obras o prestan servicios, efectuados total o parcialmente en el domicilio de la persona que trabaja, o en lugares distintos al establecimiento o los establecimientos del empleador, mediante la utilización de tecnologías de la información y comunicación.” Otra, “quienes presten servicios conforme la modalidad de teletrabajo gozarán de los mismos derechos y obligaciones que las personas que trabajan bajo la modalidad presencial y su remuneración no podrá ser inferior a la que percibían o percibirían bajo aquella modalidad”.

Entre otros aspectos, se contempla la suspensión de la actividad laboral por causas ajenas al trabajador como ser problemas de índole tecnológica, problemas con el software, conexiones a internet, etc sin poder responsabilizar de manera alguna al trabajador, salvo que estos defectos sea demostrados que se hubieran realizado de manera dolosa.

También, otro aspecto nuevo es que el Trabajador está amparado bajo la Ley de Riesgo de Trabajo, lo que quiere decir que si sufre un accidente dentro del lugar donde desarrolla el teletrabajo, cae bajo la esfera de accidente de trabajo y su consecuente protección integral.

No obstante, un dato a tener en cuenta es en cuanto a su Traslado, desde el lugar originario de trabajo, llámese Establecimiento que venía desempeñándose habitualmente con su actividad presencial. Ahora si debe trasladárselo a su hogar para realizar desde allí su actividad laboral mediante esta nueva modalidad, siempre debe constar de la aprobación previa y probada por escrito del Trabajador, de otra manera se vulnera su derecho del iusvaraindi, es decir el cambio de actividad de manera intempestiva, compulsiva y de manera arbitraria por parte del empleador, que de cualquier forma esto es protegido y a la vez castigado por la ley siempre a favor del trabajador.

Ahora bien, salvo excepciones que devienen por cuestiones sanitarias producto de esta Pandemia virósica o viral, es que se obligó de cierta manera, a mudar el lugar de trabajo por un tiempo determinado de casi todos los trabajadores (salvo los que realizaban tareas esenciales) y hasta que las condiciones sanitarias posibiliten el regreso a la forma presencial.
Pero no obstante, hoy por hoy continuamos, aunque no de igual manera, con la modalidad de trabajo virtual, mezclado ahora con la presencialidad, algunos días en su casa y otra con la asistencia al lugar de trabajo. Y de esa manera se van acomodando según las nuevas vicisitudes que así lo ameritan y es por eso que digo, debemos aprender a convivir con esta nueva normalidad.

En el ámbito público no es diferente, aunque no esté del todo y bien reglamentado, se articula de igual manera que lo establecido por la Ley de Contrato de Trabajo, bajo esta modalidad.

Podemos citar el claro ejemplo de las clases virtuales, un tema urticante y que debe ser reglamentado de manera urgente para no caer en un trabajo forzado por tantas actividades que recaen en el trabajador docente y que incluso rozan la explotación laboral.

Pero como reflexión final, deberíamos plantearnos que esto es una suerte de reordenamiento laboral, que no por ser muchos empleados en una oficina o establecimiento, signifique mayor productividad, por el contrario, la diversificación entre personal presencial y personal satélite o que realice sus actividades mediante el teletrabajo, hace prosperar en eficacia y rentabilidad en muchos aspectos.

Por lo que soy un convencido que esto es el principio, y que entre todos podemos aportar nuestro granito de arena, en la buena predisposición y la organización social y laboral, para salir mejores y más fuertes como sociedad, pensando cada vez más en la pos pandemia como una cercaba realidad.-

 

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Gabriel Herrera