Emprender con dos palitos

Cuando era chico, el pensar el poner un negocio implicaba la compra o alquiler de un local, el pago se empleados, mercadería, impuestos y un montón de etcs que hacían que los negocios sean solo para personas pudientes, ahora el escenario es distinto.

Desde la llegada de Internet y sus enormes beneficios que necesitaría otro artículo para describirlas todas y me quedaría corto. Estos se super potenciaron con la pandemia y el aislamiento que se convirtió en el único nexo para comunicarnos, entretenernos, educarnos y también… seguir vendiendo.

Los negocios de todo tipo se vieron en la encrucijada de, o nos adaptamos o morimos.  O nos subimos al tren digital o cerramos y así fue que muchos negocios super tradicionales e históricos se vieron en la obligación de ver morir ese legado, mientras que otros, se potenciaron y crecieron al punto tal de duplicar o triplicar su capacidad operativa.

En esencia, la pandemia se convirtió en oportunidad para muchos e incluso para aquellos que se animaron a emprender con dos palitos.

¿A que me refiero?  A que ese paradigma donde necesitabas cientos de miles de pesos para emprender ya no es tan obligatorio (obviamente depende de la naturaleza del negocio, claro), ahora se puede montar una industria desde la comodidad de su casa, solo con ideas, una computadora e internet

Obviamente siguen existiendo los negocios tradicionales donde compramos y vendemos bienes, pero en este tiempo de pandemia, muchas disciplinas encontraron una beta más que interesante para aumentar considerablemente sus ingresos. Desde los personal trainner que pasaron de preparar a dos o tres personas a hacerlo con cientos de alumnos de todo el mundo, los psicólogos, terapeutas y personal de salud en general donde pudieron optimizar sus tiempos y turnos gracias a las videollamadas, disminuyendo considerablemente el porcentaje de personas que no asistía a sus citas y así miles de ejemplos más, pero lo que más me impresiono fue la comercialización de las ideas.

En este sentido, aparecieron tantos puestos que me sería imposible enumerar, más allá de mi pésimo inglés, a los community manager o social media manager se sumaron puestos como trafficker digital, los copywriters, inbound specialist, growth hacker, ux designer, data miner, SAP consultor y miles más, que mostraron que no era necesario un local, una compañía y ni siquiera un titulo terciario ni universitario que lo corrobore, solo una buena idea y la capacidad de explotarla.

Una asesoría de manejo de redes sociales puede costar desde dos mil pesos por 40 minutos de reunión. Una auditoria a distancia puede costar desde $6000, una clase de php personalizada, desde 900 la hora, son algunos ejemplos de aprovechamiento de la oportunidad de la virtualidad y de las posibilidades de montar un negocio con cero peso e incluso con cero infraestructura, en otras palabras, emprender con dos palitos.

Otra de las facetas más explotadas fueron los cursos online que significaron ingresos residuales por millones de dólares soñó el año pasado y seguro que seguirá creciendo. Imagina, grabas un curso de 5 unidades, lo montas en un lms (learning  managment system) como Moodle o wordpress, y lo dejas automatizado. ¿Que significa esto? Ni siquiera estarás al frente del curso porque ya grabaste la clase, entonces representa ingresos pasivos. Plata entrando mientras estás durmiendo. ¿Impresionante no?

El crecimiento del negocio de las ideas seguirá siendo exponencial porque, a pesar del fin de las restricciones o la pandemia, la virtualidad llegó para quedarse y por ende, sólo hay que aprovecharlo.

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