Huertas verticales en casa. Cuando el espacio no es excusa.

Nuestro hogar es el lugar donde nos sentimos cómodos y libres, aunque ese lugar sea muchas veces pequeño en dimensiones o nos falte un hermoso jardín como lo habíamos soñado de pequeños, sin embargo, existen alternativas para crear dentro del hogar, pequeños rincones verdes que nos rememoren lo que queríamos de niñxs pero… con la responsabilidad de los cuidados que requieren los seres vivos.

En los últimos años, con los movimientos eco friendly y la autosustentabilidad, las huertas en casa se han visto en auge entre los y las jóvenes que buscan, entre otras cosas, tener sus propias hortalizas, plantas aromáticas, medicinales y frutales. Esto llevó a que el ingenio y los avances de la agroindustria busquen alternativas para que aquellas personas que viven en casas con poco espacio, en edificios con balcones o acceso a terrazas, puedan disfrutar de sus propias huertas realizadas a partir de diferentes materiales como tuberías, botellas plásticas.

¿Qué son las huertas verticales? Responder esto es muy sencillo y sólo requiere un poco de imaginación… es una sistema que permite cultivar distintos tipos de plantas de consumo y/o ornamentales en tubos o botellas plásticas y de forma vertical, sostenida en estructuras como una pared o con la ayuda de palets (conocidas como tarimas). De esta manera, queda colocada la huerta apenas sobresaliendo la superficie de apoyo y optimizando el espacio. Esta modalidad de huerto o plantación no es sólo bonita ni cumple la función estética y eco amigable en el hogar, requiere de un trabajo algo complicado para quienes no son especialistas en la materia.

Lo primero es diseñar cómo querés que sea tu huerta vertical, siempre es aconsejable buscar una pared con buena luz solar. Luego de esto se debe escoger los tipos de plantas que queremos sembrar, teniendo en cuenta la época del año y lo que se recomienda para cada una. Cuando ya tenemos estos pasos, nos queda armarla según los materiales que dispongamos, en los casos de los tubos, caños o botellas el procedimiento es similar: agujerear la parte superior liberando un espacio prudente para que los plantínes o almácigos crezcan libres y mantener la distancia (si, acá también) entre uno y otro agujero. Una vez realizado todo esto, es hora de poner las manos en la tierra, los sustratos, el compost y las semillas.

Hay que tener en cuenta, que si bien los plantines están en la tierra, los materiales en los que fueron sembrados no siempre cuentan con una salida de agua donde filtrar el excedente, por esto es que se utiliza un sistema de riego por goteo, un rociador o tratando de mantener la humedad de la tierra acorde a cada especie. Si todo esto sale bien y buscamos información de especialistas en el tema, es hora de cuidar, mantener y disfrutar de nuestro rincón verde en casa.

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Di Gonzalez Rivera

Estudiante Lic. en Comunicacion – improvinsando en Radio y comunicación política