KATLA: La nueva serie psicológica de Netflix que no te podes perder (y que te va a dejar pensando)

Katla, la serie islandesa de misterio psicológico, ya llegó a la plataforma más famosa de streaming y te contamos porqué tenés que verla.

En tan solo 8 capítulos de su primera temporada, Baltasar Kormákur, el galardonado director, nos pone al descubierto los dramas que atraviesa un poblado islandés, un año después de la erupción de un volcán subglacial.

Hasta aquí puede parecer no más que un común registro de un desastre natural, pero lo interesante de este drama, radica justamente en lo sobrenatural que pueden tornarse sus consecuencias. Y hablamos de hechos “sobrenaturales” porque justamente no hay explicación objetiva para dichos sucesos, sino más bien “teorías” ideadas y mencionadas por los mismos personajes.

Al contrario de muchas otras series de éxito pertenecientes a la misma plataforma (Stranger Things, Dark) todo comienza con una aparición misteriosa: Una mujer desnuda y cubierta con lo que parece ser ceniza de volcán camina por el remoto pueblo de Vik. Este suceso, es tan solo el detonante de algunas otras apariciones más. Lo interesante de todo esto es, sin duda, cuándo descubrimos que estas personas aparecidas son copias exactas de otras que habitan o habitaron el lugar, pero nadie entiende por qué ni de donde provienen esta especie de “clones”.

La tensión dramática de la serie funciona justamente, como un volcán en erupción. La lentitud de sus primeros capítulos, pueden fácilmente hacer cambiar de opinión al espectador acostumbrado al encantamiento a primera vista que suelen despertar las series de dicha plataforma. Pero pareciera que Katla, resguarda a propósito una recompensa para aquellos que se atreven a esperarla.

A medida que la trama avanza, uno de los personajes llega a la conclusión que estos “clones” son proyecciones de los recuerdos de las personas que habitan el pueblo: Es decir, que los “clones” aparecen cuándo la persona duplicada está ausente de alguna forma: Debido a su muerte, a su desaparición, a una enfermedad física, mental, etc.  

Una famosa frase atribuida a Cicerón, un orador político y filósofo romano señala que “los muertos viven en la memoria de los vivos”: El escenario que plantea Katla, tiene que ver con una materialización del recuerdo, en la cual también surge el interrogante de si éstos forman parte de un pasado real o tan solo de una construcción del inconsciente. 

Todos estos interrogantes, son parte de aquello que “nos deja pensando” a medida que avanzan los capítulos. 

El original guión de “Katla” nos plantea situaciones fantásticas que están ligadas a nuestro inconsciente: La idealización del recuerdo como una forma de enfrentar la ausencia de ese ser querido, e inclusive de uno mismo (la trama de la protagonista, incluye un encuentro con una especie de “versión mejorada” de sí misma). 

Sin lugar a dudas, lo especial de “Katla” se encuentra justamente en que a pesar de estar completamente atravesada por una trama de ciencia ficción, se centra en los sentimientos, las tristezas y los deseos de los personajes, es decir, en el lado primitivo de sus reacciones frente a aquellos sucesos “imposibles” que se vuelven una realidad contada desde un punto de vista muy humano y melancólico (la elección de llevar a cabo el rodaje en un poblado gris y contaminado no es para nada una casualidad)

Hacia el final del último capítulo, nos encontramos con el tan repetitivo final abierto al cual parecen estar destinadas la mayoría de series de la plataforma: El final promete una segunda temporada un tanto catastrófica, más conflictiva y algo apocalíptica: comparada con la nueva normalidad (luego del desarrollo del conflicto) en la cual están inmersos los personajes. 

Si bien este cliffhanger promete una segunda temporada cargada de una tensión dramática descomunal, tal vez corre riesgo de caer un poco en el cliché. Además de generar un quiebre en esa especie de atmósfera de intimidad y cercanía con los personajes que tan importante es y tanto aportan a la ambientación y el color de la serie.

De todas formas, las consecuencias de la erupción de «Katla» (cuyo nombre también remite al de de un famoso volcán islandés) parecen querer dejarse mostrar en la segunda temporada, (que de por sí sabemos que Netflix tiene el deber de hacer existir para terminar de responder los interrogantes que quedaron en el aire) ya que por más que esta entrega haya sido muy interesante y original, parece no ser más que una introducción de los personajes y conflictos que se retomarán en mayores escalas y con más profundidad luego. 

Al igual que «Dark» (otra serie con la que fue comparada) con sus escenarios a veces inentendibles y algo sombríos (propios de países que no son la escapista norteamérica) «Katla» tiene ganados a los espectadores curiosos que no se dejan impresionar por contenido repetitivo, lo que significa que podría y tiene todos los recursos para posicionarse cómo uno de los nuevos gigantes de Netflix. 

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