Masticando nuestra historia

El viaje gastronómico de nuestra provincia, está en la tierra, en el aire y el agua, incluso el mismo INTI (sol), calienta y prepara nuestro alimento hace cientos de años, por lo que ponernos a hablar de la gastronomía riojana es desandar una compleja pero rica trama histórica, cultural y turística, por que la comida es una síntesis de nuestra identidad.
Y si bien los riojanos y también las riojanas, tenemos esa manía por ponerle diminutivo a casi todo, por ejemplo, el clásico “Ahisito noma´” que nos sirve para indicar que algo queda cerca… no es algo que pase con la comida, ahí no se mezquina nada, se come a lo grande.

Cuando de chango chico, iba a visitar a mis abuelos en Famatina, lo primero que se hacía al llegar, nose por qué razón o motivo? Era comer, sentarse a comer… y no se levantaba nadie, hasta que los mayores no terminaban el ultimo bocado del plato, en ese momento aquello, era lo más aburrido del viaje.

Hasta que cierto día, mi abuela me invitó a cortar y preparar las “Inti Sacha Wastana”, yo asombrado y en el medio del bullicio que había en la cocina llena de tíos, tías, primos y primas, le pregunto:

– Las sacha que…?

– Inti Sacha Wastana, son las cintitas para atar el sol con las manos. Dijo mi abuela (La Mamita como le decíamos, todos)

Me saco de la cocina, me sentó con mis primos y empezó a contarnos un cuento, que se llamaba “La Humita”

– Vamos a pelar los choclos, le sacaremos la chala y con mucho cuidado vamos a cortar y armar cintas, porque el choclo, cada grano, no solo nos va a alimentar, sino que también, cada uno de esos granos molidos, es un rayito del INTI (sol) y para que esa energía no se escape y nos de vida y salud, la vamos a atar con las Inti Sacha Wastana, de esa forma estaremos a atando el sol con las manos.

Desde ese día entendí aquella ceremonia de cocinar en familia, y esta leyenda o este cuento se va repitiendo casi como un mantra en toda nuestra provincia, y en todos los viajes que hago, voy buscando aquellas manos arrugadas y paspadas de mi abuela, intento encontrarlas en alguna de las mujeres que siguen armando las humitas para alimentar el alma.

Y todo se vuelve más sabroso a medida que el paisaje te propone comer, nuestra gastronomía es tan amplia casi como la misma herencia culinaria, imagínate que llevamos más de 400 años poniendo la olla en el fuego, y si llegaste hasta acá leyendo solo la historia, considera lo riquísimo que es poder probar y masticar nuestra provincia, con cada uno de los sabores que esconden y atesoran los numerosos comedores de mi tierra.

Y vos como te sentís ahora? Yo con ganas de volver a descubrir mi propia provincia, de sentirme turista, con esas ganas de sorprenderme y aprovechar que estamos en el mes de la gastronomía riojana.

#SoyTuristaEnLaRioja

Foto: Turismo con Ka

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
No se encontro al autor